documentos de pensamiento radical

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sábado, 22 de julio de 2017

19 aforismos de HOMO POKÉMONS (alientos, malalientos y otras exhalaciones) de TIRSO PRISCILO VALLECILLOS



Lo primero que pienso cuando escucho Radio María es que es una emisora para fumados.

*
La religión en casa, como las bicicletas estáticas.

*
Religiones: esos quesos que nos venden por el sabor de sus agujeros.

*
¿Por qué el cuerpo de Cristo sí y el de Manolo no?

*
A las religiones que ofrecen paraísos se les deberían exigir las escrituras.

*
Muchos cristianos no distinguen entre su mejilla y la del otro.

*
Los políticos sonríen, son amables, pero “La profecía” va por dentro.

*
Conviene no confundir dirigente y diligente.

*
Los políticos solo utilizan la cabeza para sacar balones fuera.

*
Maquillarse como un político.

*
Los políticos lo dicen todo con rotondas.

*
Esos políticos que miran por encima del hombre.

*
Las puertas giratorias se deberían convertir en grandes vasos Minipimer.

*
Que la mentira no tiene las piernas cortas se ve en nuestros gobernantes.

*
El bipartidismo proporciona cambios de gobierno de 360º.

*
Lo del pacto con el diablo a casi ningún político se le nota.

*
El armario de doña Letizia pasó de la anarquía al Armani.

*
Admiro el poder de la monarquía para convertirnos en personajes de época.

*
De todos los hijos de puta los peores son los campechanos (y no lo digo por nadie en especial). 



Tirso Priscilo Vallecillos. Homo Pokémons (alientos, malalientos y otras exhalaciones). Ed. Trea, 2017

viernes, 21 de julio de 2017

7 aforismos de HOMO POKÉMONS (alientos, malalientos y otras exhalaciones) de TIRSO PRISCILO VALLECILLOS



Llevamos puestos, por lo menos, veinte collares más que nuestro perro.

*
 La que está cayendo es consecuencia de lo que estás callando.

*
La redistribución equitativa del hambre acabaría con la obesidad y con el hambre.

*
Por el lugar de procedencia somos inmigrantes o denigrantes.

*
Gracias a la globalización podemos comprar desde casa toda la miseria del mundo.

*
Al amasar una fortuna es imposible no mancharse las manos.

*
Al contrario de esos soberbios hijos de famosos yo sí presumo de debérselo todo a mis padres. 

*

Tirso Priscilo Vallecillos. Homo Pokémons (alientos, malalientos y otras exhalaciones). Ed. Trea, 2017

jueves, 20 de julio de 2017

5 aforismos de HOMO POKÉMONS (alientos, malalientos y otras exhalaciones) de TIRSO PRISCILO VALLECILLOS




Viajar junto a otra persona y no volver a saber de ella.

*
Las personas que te trajeron algo de algún lugar te llevaron sin saberlo.

*
Mirar por la luna de atrás es otra forma de ver las cosas.

*
Que un desconocido se duerma en tu hombro y sentirse a gusto.

*

Esos viajes en los que dejas de conocer a la gente que conocías.




Tirso Priscilo Vallecillos. Homo Pokémons (alientos, malalientos y otras exhalaciones). Ed. Trea, 2017

miércoles, 19 de julio de 2017

13 aforismos de HOMO POKÉMONS (alientos, malalientos y otras exhalaciones) de TIRSO PRISCILO VALLECILLOS




Es una suerte poder tropezar dos veces con la misma piedra.

*
La vida no deja de darte lecciones inservibles.

*
La existencia no es más que la lucha por un buen papel en esta película.

*
Todos los días el sol se va sin importarle si es o no la última vez que nos vemos.

*
La inseguridad de desplazarnos por nuestra propia mente.

*
A veces la vida no tiene sentido... pero tiene otras muchas cosas.

*
Prefiero soñar despierto a vivir dormido.

*
Esos ancianos que miran asustados me dan que pensar sobre la vida.

*
El olvido, ese lugar lleno de paraguas.

*
La vida es ese escenario en el que todos acabamos siendo actores venidos a menos.

*


Quien pregunta “¿a quién quieres más?” no sabe querer.

*
Quiéreme por encima de mis posibilidades.

*

Decir que el amor es para toda la vida solo demuestra que tenemos varias vidas.



Tirso Priscilo Vallecillos. Homo Pokémons (alientos, malalientos y otras exhalaciones). Ed. Trea, 2017

martes, 18 de julio de 2017

7 aforismos de HOMO POKÉMONS (alientos, malalientos y otras exhalaciones) de TIRSO PRISCILO VALLECILLOS




Perder la conexión y entrar en contacto.

*
Sobre la verdadera amistad no hay nada más elocuente que un cómodo silencio.

*
La gente que camina con pies de plomo no suele dejar huella.

*
Hay personas que se elevan hacia abajo.

*
El que se esfuerza demasiado en agradar corre el riesgo de acabar siendo otra persona.

*
Somos el único rebaño en el que cada uno va a lo suyo.

*
Lo malo de los envidiosos es que implican a los demás en su problema.




Tirso Priscilo Vallecillos. Homo Pokémons (alientos, malalientos y otras exhalaciones). Ed. Trea, 2017

lunes, 17 de julio de 2017

6 poemas de FRUTA PARA EL CAMINO de FERNANDO GÓMEZ AGUILERA



Este pequeño poema camina
por las veredas de un monte.
Lo que se oye es coloquio
de viento, aves y copas de árboles,
la respiración de un riachuelo
satisfecho con su fortuna
de aguas altas y frías
que blanquean los huesos de la tierra.
También se pueden escuchar
los pasos de un hombre sin futuro
al igual que cualquier otra criatura,
pero dichoso al fin
de contar con la protección
del silencio natural y de un manto
de hojas secas bajo sus pies
que le amparan como un embozo.
Ante el invierno, el bosque desprende
emociones sencillas, reservadas.
Todas ellas nacen de cosas
intrascendentes para muchos,
en las que quizá no repararías
a primera vista, por menudas
o podrías creer que por inútiles.
Sin embargo, mientras camina,
el hombre piensa que a su alrededor
nada excede demasiado, que le protege
un mundo de proporciones cabales,
que no pesa, que esquiva la dureza
y escribe su propia canción
con un lápiz delicado, sin prisa,
descalzo y vacío de orgullo
como fruta dormida que aguarda
la maduración de los sueños.
Y piensa que esto mismo, sí,
es lo que desearía
para su vida de aquí en adelante.

(Gracia)






… precioso instante entre los vivos…
John Banville

Escucho la lluvia imprevista.
Estoy dentro de su canción,
al mismo tiempo en cada gota
y en la cortina que descorre el cielo,
disuelto en su fervorosa conciencia.
Su sonido no es más que el pulso
de mi corazón diario
abriéndose paso por la arboleda,
disuelto entre el mantillo y las plantas,
cerca del ímpetu de los afluentes.
Cesa pronto el chaparrón estival.
Todo ha sido un prodigio:
esta espesura cristalina, el cárabo,
la propia materia de la lluvia,        
la transparencia de la savia,
que uno mismo haya sido líquido
derramado en la música
de la vida sin doblez,  
respiración generosa, sustancia
concreta del aire frutal,
siempre dispuesta a desaparecer,
como si fuera nuestra anunciación.
Diría que es la forma intachable,
la hechura más discreta 
del milagro: escuchar la lluvia diaria,
fundirse con la gracia de su linfa
inmaculada, hilo de firmamento.
Así es el bien y nunca te acostumbras.


(Aguacero)




Nada aclara tanto el amanecer
como entregarse, frente al mar,
a una demorada pasión inútil.

De todo ello resulta una desdicha
dócil, caridad verdadera,
desprovista de furia y rencor.

Con sigilo defiendo las derrotas,
velo sus armas mansamente.
Es mi trabajo. Mi gran desafío.


(Centinela)



y si el mar nunca terminara
las algas, la marea baja
sin fin nunca se fueran
si después de los días
de sol sobre la piel
después del amor y los alimentos
el mar continuara sonando
como hoy en nuestro atardecer
al pie del risco inhóspito
un mamut mineral
esternón espumoso del vigor
qué oiremos entonces qué
¿con él se vendría esta lava?
¿cerca la pradera marina?
¿habrá algo de hoy?
¿restos de arena? ¿la gran luna?
¿las palabras del niño
asistiéndonos en la orilla?
y si nunca acabaran
la salud de las olas en el cuerpo
verdaderamente, los farolillos
de las casas al fondo
el alcaraván esquivo que suplica
en el convento de la noche
si persistieran de alguna manera
no concebida, distinto
el sonido, el empuje atlántico
a tu costado sin fatiga
estas hebras de plenitud
huidiza que galopa
lugar de tantos seres invisibles
resonando infinitamente
el mar dentro del mar dentro de ti
más allá de las desapariciones
acaso algún amparo
salitre en los párpados, olas, azul
esta mano sobre la tuya
la avidez de tallos y cumbres
si el deseo perdurara
si hundirse fuera emerger

¿puede aún el corazón dar un vuelco?


(Afán)




Vivir en el entorno de un misterio
sencillo que renace cada aurora:
que la belleza no nos desampare
y su templanza nos reciba
en el perdón y en el abrigo.
Poca cosa, un abrazo espontáneo,
paciente, infatigable trenza,
cerca del follaje o en las olas
dulces que se extinguen junto a los pies
y nos dejan el fulgor vaporoso
de los primeros copos vírgenes.
Soñar que la vida fue un niño
bajo el mentón tostado del verano,
reciente, distraída plenitud
que reunía en su cuerpo desnudo
bullicio, palomas, fruta escarlata                     
como el coral de los recién nacidos.
Una mano encima de la otra
y nuestros ojos de nuevo sin mancha,
la mano que ya nada espera
y se entrega, sin pretensiones,
sin apetito, al semillero
de la calma que te defiende.
Ponte a su lado. Ya verás.


(Poco)



Acabado seas tú, nadie,
prosperará el reino titánico
del olvido sin ti, contigo dentro.

Oh tú, el engullido,
¿ni siquiera aquella hierbecilla,
ni siquiera de lejos? 



(Nadie)



FERNANDO GÓMEZ AGUILERA
Fruta para el camino, Gobierno de Cantabria, Col. A la sombra de los días, 2017


domingo, 16 de julio de 2017

DÍA DE LA MADRE





Todo huele a nostalgia en este día.
En cualquier día.
El eco de tu voz,
las amapolas,
y la mañana  gris que hoy me acompaña,
el río  aquel que llega vertiendo su caudal
en  el que siempre está;
tu foto tras mi espalda
y  el olor a paella del domingo.
Todo me huele a ti.
Todo me hace volar hacia un pasado
que se torna presente en tu recuerdo.

Todo me sabe a ti.
                                 Todo me lleva.





Montse Grao. Mis dedos Anarquistas. Ed. La Casa de Zitas, 2017


sábado, 15 de julio de 2017

1º DE MAYO




1º de Mayo

Debería  haber sido un día único.
El  que no fue  borrado por cartógrafos
ni por las dictaduras.
Debería  haber sido un día de memoria,
en recuerdo de aquellos
que lograron derechos laborales
jugándose la sopa de la cena,
jugándose la vida.
Debería haber sido un día de alegría.
                            Y otra vez más ha sido decadente,
“Minifestación”  doble  y  a deshora,
cada  quien  ha cogido diferentes caminos.
Los más,  salieron ayer tarde
hacia la playa
 o hacia ninguna parte.
Y una gran mayoría
que llaman silenciosa
lo dejaron pasar indiferentes,
quizá con el hastío de  ver  pasar la vida
en días  similares,
de ser supervivientes de un sistema asesino.

Debería haber sido un día único.




Montse Grao. Mis dedos Anarquistas. Ed. La Casa de Zitas, 2017

viernes, 14 de julio de 2017

HORMIGAS Y CIGARRAS



Me preguntas, a veces, que cuál es mi trabajo
cuando alguien nos presenta en un bar o en un sueño.
Guardo rayos de sol para los largos días
del invierno oscuro. Ése es mi trabajo.
El frío invierno de la tierra en silencio.         
Te miro a los ojos. Soy un poeta humilde
en el tiempo del vaho, una cigarra en armas.
-¿Ya, pero en qué trabajas?
Soy cantante de mornas en un club de Alaska,
soy nubepensador, payaso de hospital.

Cuando me ves mirar las laderas sembradas
de amapolas heridas y lirios de mantequilla,
recojo los colores para el invierno gris.            
Cuando me ves dormido soñando con serpientes,
con un ojo abierto y el cielo entre algodones,
estoy recolectando palabras luminosas,   
pues el mundo ha perdido asombro y emoción.   
Son tan fofas las manos, tan huecos los abrazos,  
que podríamos quedarnos sin versos y sin cuentos    
cuando se nos agoten los mitos, la gramática,
las nueces, el maíz… Y las primeras nieves     
nos encojan los sueños y congelen la boca
de las viejas palabras. Los sueños en formol.

Me miras e insistes. -¿Y cuál es tu trabajo?
Cierra los ojos, siente su aliento de oro,                
te mandaré los rayos y la magia del sol.
Cierra los ojos, voy a hablar de colores:
Los índigos azules, las rojas caléndulas,                  
las pervincas azules, genistas amarillas,
el verde de las hojas por el que me respiras.

Cierra los ojos, niña, si no quedan palabras
que echarse a la boca desde el corazón,
pues quien guarda misterio nada tiene que dar.

Ah, acabáramos, tú eres un poeta,
eres el que nos pinta con las viejas palabras,
eres el que nos hace con palabras vibrar,
el que pinta de olores nuestra imaginación,
el que sueña despierto para hacernos sentir
la belleza más viva que la vida mismísima.



Ángel Petisme. El faro de Dakar. Ed. Renacimiento, 2017

jueves, 13 de julio de 2017

TOMBUCTÚ


Un proverbio maliense del siglo XV dice:
La sal viene del norte, el oro del sur,
pero la palabra y los tesoros de la sabiduría
sólo pueden encontrarse en Tombuctú.
Entran los yihadistas con motocicletas
de grandes cilindradas y gritan
megáfono en mano:
Se prohíben los cigarrillos y la música.
Las mujeres llevarán calcetines
y guantes en el mercado. Se prohíbe reír.

Nos tomamos el té tumbados en las esteras
bajo la luz terrosa y el frescor de la tarde,
hablamos del ganado y de la biblioteca Kati,
cerca de la mezquita de Djingareyber.
Tombuctú, la Alejandría del mundo negro,   
la ciudad de los 333 santos.

El fútbol también prohibido.
Si vieses a estos renacuajos correr,
pasándose un balón invisible,
entenderías el poder de cambio de la imaginación, 
la prohibida y prodigiosa aventura de la libertad.
Sátima, amor mío, quedémonos aquí.
¿Dónde iríamos lejos de las dunas,
adónde llevaríamos a nuestra hija Toya?
Sequía por todos lados, huyendo de nosotros.

Una mujer canta enterrada en la arena
mientras es lapidada:
la pena de los pájaros, la aventura de la libertad.
Tombuctú.


Ángel Petisme. El faro de Dakar. Ed. Renacimiento, 2017
Obra plástica: Martínez Novillo

miércoles, 12 de julio de 2017

LA VALLA




Quien construyó esta valla tenía mucho miedo.
Me llamo Sarabi, el espejismo
que habita los desiertos de África,
un nombre que se le da a los perros.

Somos muchos en el Gurugú:
de Mali, de Nigeria, de Somalia,
de Guinea, de Camerún, del Congo,
del Sin Futuro...
Al calor de una hoguera esperando
el momento, las voces del motín,
el sueño europeo, una oportunidad.

El agua se cuela bajo los toldos, 
cansados de no ser nadie esperamos,
de no ser cada día,
cuando la niebla se nos mete en los huesos.

Los grandes ojos abiertos de Mama
la marea me los devuelve,
hija hermosa del mar,
duerme con tu turbante azul y tu deseo 
en la profundidad de su serotonina. 

Hay un campo de golf a pocos metros,
la valla llena de cuchillas y porras
y pelotas de goma y pistolas de hombres
bien pagados para golpear
y defender la fortaleza.
Llevamos años en este tapón, 
siglos en esta cicatriz, el negocio del mar.
   

Ángel Petisme. El faro de Dakar. Ed. Renacimiento, 2017




martes, 11 de julio de 2017

ARDE UNA BIBLIOTECA




En la profunda penumbra de la tarde,
cerca del Nilo Azul,
sentados bajo el árbol de la memoria,
los niños y las mujeres              
guardamos silencio y respeto.
La voz de uno de los ancianos
se escucha temblorosa:
hace tanto tiempo que nadie
lo recuerda, sucedió…
Cuenta leyendas inolvidables,                 
mitos que nadie ha escrito.
Como la historia del jaguar
que de hambre mordió a la luna,  
o la estrella negra que se enamoró
de un joven de la aldea…
No hay libros que cuenten nuestra Historia,
la vieja historia desde que el mono
se incorporó sobre sus patas
para abrazar la luz.
Va cayendo la noche. De boca en boca
la saliva es la tinta del mundo primigenio,  
la memoria el papel y la voz de la sangre.
Antes no había nada,
la fricción de unas piedras produjeron el fuego
y el calor de nuestra tradición.
Esto es lo que somos y de donde venimos.
Somos únicos bajo el gran árbol,
irrepetibles como el alba en el río.

En África cuando muere un anciano
arde una biblioteca.


Ángel Petisme. El faro de Dakar. Ed. Renacimiento, 2017