documentos de pensamiento radical

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lunes, 11 de diciembre de 2017

広島の終わり HIROSHIMA EN EL EXTREMO




広島の終わり
HIROSHIMA EN EL EXTREMO


PRÓLOGO
LAS VOCES DE LAS MUSAS

A— Tú no has visto nada de Hiroshima          Nada
B— Lo he visto todo          Todo
Marguerite Duras

Homero dijo
Canta musa el silencio de la ciudad
Que el bio lento hongo de fuego alcanzó

Virgilio Marón dijo
Contra nosotros se ha diseñado esta máquina
Para caer sobre nuestras cabezas desde lo alto

Dante Alighieri dijo
Por mí se va a la ciudad del llanto al eterno dolor
Vosotros que entráis abandonad toda esperanza

Miguel de Cervantes dijo
Yo sé quién fui
Ahora no sé quién soy

William Shakespeare dijo
Esta es la materia de las pesadillas
Lo demás es silencio (radio activo)

Rozalia Luksenburg dijo
El militarismo se ha vuelto una enfermedad capitalista
La paz es la revolución mundial del proletariado

Miguel Hernández dijo
No hay (ex)tensión
Más grande que tu herida

Gregory Corso dijo
El dedo de la muerte ya trabaja a tiempo completo
La mano del hombre no debería quitarle el trabajo

Roque García dijo
Todos nacimos medio muertos en MCMXLV
Cada uno con una cuenta de CL mil muertos enteros

Ernesto Cardenal dijo
Hidrógeno radioactivo seremos
Mas hidrógeno enamorado



PÁRODO
LAS VOCES DE LOS HOMBRES

Seis de agosto del cuarenta y cinco
Hace un buen día en Hiroshima
Tres aviones se acercan a las ocho quince
Y arrasan una ciudad entera que quería seguir viviendo
Con treinta minutos de un apocalipsis que dura todavía

Propusieron fermi y slizard
Podemos realizar una reacción nuclear en cadena
Y construir nuevas bombas tremendamente potentes
Advirtió schrödinger
Si explosionas una bomba A
Una ciudad entera está y no está
Si no te atreves a volver la cabeza

Sentenciarion roosevelt y groves
Quiénes somos nosotros para juzgar a nadie
Lo mejor es matarlos a todos
Y que el dios en el que confiamos los juzgue

Amenazó truman
Habrá una lluvia de destrucción desde el aire
Como nunca se ha visto en esta tierra

Observaron lewis tibetts y caron
Una columna de humo de un terrible rojo asciende rápidamente
El hongo se extiende y la ciudad debe de estar debajo de todo eso

Pensó oppenheimer
Funcionó          con el esplendor de mil soles en el cielo
Me he convertido en la muerte destructora de mundos

Afirmaron böhr lawrence y teller
El dios —del dinero— en el que confiamos nos compró
La obra definitiva del arte          de matar          con ciencia

Formularon bethe feynman y neumann
La ecuación explotó dentro del consciente colectivo
Mostró quién es el que manda en todo y en todos
Y ya nadie —nunca— volverá a dormir tranquilo

Relativizó einstein
Aunque se encubra un crimen contra la humanidad
Con dólares condecoraciones y premios nobel
Solo se recubre relativamente un crimen contra la humanidad

Calcularon rockefeller carnegie vanderbilt y ford
Entre muchos uno era nuestro principal interés
Conseguir que fuera gloriosamente productivo



EPISODIO
LAS VOCES DEL FIN DEL MUNDO

La era nuclear está amaneciendo
Y una nueva enfermedad nace
 El envenenamiento por radiación
Que sigue matando gente por los siglos de los siglos
Eduardo Galeano

Tamiki Hara dijo
El cielo se partió las calles desaparecieron
Y cuando el macabro fuego se hubo extinguido
No quedaron a la vista más que los esqueletos de los edificios

Seisaku Hasegawa dijo
Los lamentos de toda la noche
Al amanecer han desaparecido
Parece que por fin han muerto

Haruko Ueno dijo
Los coreanos que fueron marginados por nuestro pueblo
No fueron marginados por la bomba que cayó del cielo

Masuji Ibuse dijo
El humo oscuro de la explosión se mezcló con las nubes
Y empezó a caer una lluvia negra que no es peligrosa —dicen

Sankichi Tôge dijo
Devuélvanme a mi padre a mi madre a mis abuelos
Devuélvanme a mis hijos y a los hijos de mis hijos
Devuélvanme mi vida y una paz que no termine nunca

Shinoe Shoda dijo
Mis hijos quedaron en las llamas y yo quedé en esta vida
Dónde hay una cura para un corazón asolado por la pena

Kazuo Ishiguro dijo
El olor a quemado nos sigue perturbando
A todos nos devuelve al fuego y a la bomba

Sadako Kurihara dijo
Decimos Hiroshima pero no decimos Pearl Harbor Nanjing Manila
Primero deberíamos lavarnos la sangre de nuestras propias manos

Kenzaburô Ôe dijo
Los intelectuales que vienen cada seis de agosto
Preferirían que los sobrevivientes denunciasen la tragedia
No comprenden el sentimiento de los que aún viven

Yoshitaka Matsusaka dijo
Aunque sufrí la bomba me gustaría salir de ella
Y morir de algo que no sea radiación

Yôko Ôta dijo
No hay medida ni rango para la vivencia de la bomba
Es una experiencia tan fuerte tan grande tan poderosa
Que no se pueden hallar palabras para describirla

Makoto Oda dijo
Aquí la muerte no es como la cuentan periódicos y películas
No es la heroica muerte de los valientes soldados de asalto
Es la muerte absurda de seres calcinados intentando escapar



ÉXODO
LAS VOCES DEL EXTREMO

En medio de los cuerpos que yacen horriblemente quemados
Un desierto de cenizas donde todos los destinos se hacen uno
Hiroshima ha sido extirpada para siempre de la faz de la tierra
Raúl Zurita

Francisco Contreras dijo con las palabras de Antidio Cabal
Antes de que te descompongas te deshagas te desaparezcas
Quiero aprovechar para pronunciar tu nombre
Hiroshima

Antonio Martínez i Ferrer dijo
Amaneció el día vestido de acero en los pliegues de la tierra quemada
Una estrella de muerte con un nuevo lenguaje cantó el apocalipsis
Y un grito entre las ruinas marcó el lugar del espanto y el olvido

Félix Menkar dijo
Cerramos los ojos cuando vino la luz
Y sentimos mil dolores pequeños y uno bien grande

Camino Benedicto dijo
De la lluvia negra salieron los hibakushas los bombardeados
Que andaban calcinados sin ojos a tientas entre los escombros

Eladio Orta dijo
Conozco un cementerio ardiendo con los huesos dentro
Las impudicias de las fosas comunes a la intemperie de nadie

Javier García dijo
Después de tres horas de humo verde
Empezamos a llorar a todo el mundo

Isaías Griñolo dijo
Hay una lista en la que aparecen los muertos
Y otra con los compañeros que sobrevivieron (pero con cáncer)

Iris Almenara dijo con las palabras de Federico García
Ya se acabó el alboroto
Ahora vamos al bombardeo

Jorge Riechmann dijo
Quién ama a un niño con secuelas/ una mujer con leucemia/ un hombre radiado
Si nadie ama a estos Quién ama

Antonio Orihuela dijo
Estallar anónimos cualquieras indistintos
Cuerpos y cuerpos en acelerada e invisible desintegración
En la guerra que nos hace el capital

Enrique Falcón dijo
Memoria densa y caliente de los últimos aullidos
CL mil humaredas de Hiroshima que rugís
Avanzad con nosotros

David Moreno dijo
Si te expropiaron tu cuerpo tócame
Si toda tu familia está muerta tócame

Pia Sommer dijo
En un tiempo sordo terrorífico y fractal
Sobra la desaparición lo inhumano y lo despiadado

Víctor López dijo
Destruyeron las calles los párpados y las flores
Ya nadie sostiene el dolor y el miedo del mundo

Isa Cruz dijo
Sadako tenía dos años y con doce ya cáncer
Murió tras más de mil grullas ceremoniales
Como miles de niños radiados por la bomba

Fernando Mambrilla dijo
No veo la ciudad en esta instantánea ceguera
No hay siquiera siglo veinte en este infierno

Sonia Sánchez dijo
El capital inhumano y la ciencia sin conciencia
usaron la bomba contra la misma condición humana
Y perdidas en el tiempo vagarán las voces

De lo que un día fue Hiroshima



José García

domingo, 10 de diciembre de 2017

12 haikus de UTSUGI TO WASABI de CARMEN RAMOS





Suena a lo lejos
vieja campana.
Mañana de domingo.



En el balcón
dice adiós a su padre.
Brota el jazmín.




Todo hormigón
pero la margarita
lo ha conseguido.




En el jardín,
y tan ajeno al tráfico,
sestea un gato.




Se consume una vela
y cierra el templo.
Cae la tarde.



Casi de noche,
la oficina vacía.
Solo una luz.



Con pulcritud
el camarero limpia
restos del día.




Flota en la orilla
una hoja de castaño,
¿qué haces aquí?




Detengo el coche:
cruza la carretera
grey esquilada.




Sobre la arena
el cubo abandonado
por los chiquillos.



Uno de enero:
sobre la rama seca
brilla la escarcha.




Cuece la pasta,
y se empaña el cristal:
escribo tu nombre.



Carmen Ramos. Utsugi to Wasabi. Las hojas del Baobab. 4. Stabile & Studillo, Editores. 2017














viernes, 8 de diciembre de 2017

6 poemas de TÓCAME de DAVID TRASHUMANTE


CRUZ

LETRA PEQUEÑA
  

EPITAFIO



POLÍTICA


ELEGIA A LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN





HAIKU POLÍTICO




David Trashumante. Tócame. Ed. Crecida, 2017



miércoles, 6 de diciembre de 2017

TÓCAME de DAVID TRASHUMANTE (II)



LEES, LUEGO EXISTIMOS

A ti y a mi
en este momento sólo nos une este verso.

Ahora este otro que ya termina.

Afortunadamente continúa en este otro

y en este 

y en este

consecutivamente.

Por favor, no dejes de leer no
levantes la vista del papel no
me dejes solx ante el lenguaje.

De verdad, si estás pensado en hacerlo
recapacita, piensa en las consecuencias
de dejarme aquí, escribiendo para nadie.

Midiendo a oscuras dentro de este libro cerrado
la distancia imposible que nos separa.

Puedo si quieres callarme un poco para que te lo pienses.


(     )

















¡Y AHORA GRITO PARA LLAMAR TU ATENCIÓN!

No tengo nada que perder porque 
cuando este poema termine 
todo habrá acabado.

Dos extrañxs, perdiéndose de nuevo en su soledad.  









53,







(Cierra los ojos y pasa tus dedos por la piel del poema.)  




59,

ELEGÍA A LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN




95,

MI DIOS

Mi dios es andrógino
Mi dios gusta de ellos, de ellas, de elles
Mi dios es multiforme
Mi dios es etéreamente sólido
Mi dios enferma
Mi dios se muere
Mi dios es mortal
Mi dios siente rabia
Mi dios siente pena
Mi dios siente amor
Mi dios sabe pedir perdón
Mi dios es negro, amarillo o color ceniza
Mi dios es pobre
Mi dios sabe cantar
Mi dios sabe bailar
Mi dios no sabe
Mi dios sabe abrazar
y abraza por miedo
a otros dioses 
Mi dios es un bárbaro
Mi dios es linda
Mi dios es libre
Mi dios es loca
Mi dios no manda ni quiere mandar
Mi dios eres tú
que no sabes que eres dios



100,

HOMO IGNORENS

A José Francisco García Prados

Todo 

empezó al saltarme el primer semáforo.

Luego 

las líneas blancas fueron borrándose de la calzada,
y los claxon barritaron en medio de la noche.

Prosiguió

al hacerse ininteligible el idioma
de las voces enlatadas en el metro; al tornarse
complejos crucigramas los teclados 
de los cajeros automáticos.

Más tarde 

me daba de bruces contra el cristal 
de todos los escaparates, en verdad 
sentí en mis propias carnes 
como despellejaron vivo 
al dueño de aquel abrigo de piel.
Al tiempo

descubrí el pergamino antiguo 
de un ticket en mi bolsillo, intentaba con las llaves
serrar por la mitad mi teléfono móvil cuando
tuve que huir despavorido ante los ríos 
de gente que manaban del estadio.

Llegó a un punto 

en que llamaba a todos los porteros automáticos 
preguntando por mi nombre, 
bebía de un charco embebido 
en la belleza de dos palomas
justo antes de que se lanzaran al vuelo ante 
el acechante reflejo de unos gatos.

Alcancé tal extremo

que le gruñia a esas bestias rugientes
sobre cuyas bocas enormes vomitaban su basura 
verdes contenedores zarandeados en vilo. 


Al final

junto a una acera, encontré un recuadro 
de tierra que no era buena tierra pero en ella crecía 
un árbol raquítico árbol pero árbol al fin y al cabo.

Lo miré un instante, olisqueé el aire,
trepé por él y desde entonces
nunca se me ha pasado por la cabeza
la idea de volver 
a evolucionar.



103,

ALQUIMIA 

A Ana Pérez Cañamares
por el magisterio blanco de tu poesía.


El fraile y alquimista inglés 
Roger Bacon, 
buscando como buen alquimista que era 
transmutar
el plomo 
en 
oro
descubrió
la pólvora.

Con los años,
llegada la época
de la ilustración
los alquimistas
fueron olvidados entre injurias.

Farsantes y mentirosos
los llamaron.

Lástima comprender
a día de hoy
que murieron sin saber
que no se equivocaban
que era posible
la transmutación.

La fórmula, 
estuvo siempre
ante sus ojos:

pólvora más plomo igual a
todo el oro del mundo.



105

LXS FUMIGADORXS

Si tuviera un día entero de paz,
un día como este largo día de verano 
con el silencioso crecer de los frutales
acompañando la caída de la sangre
sobre un sol como cualquier otro.

Un día de paz bien vale por una vida entera,
y, sin duda, una sola vida vale más 
que lo que vale conseguir su paz duradera.

Pero no, hoy como siempre
el día explota en silencio 
y los caballones del huerto
se agrietan imperceptiblemente.

Caen las bombas por donde se pierde el sol,
ese sol cotidiano que aquí fabrica en serie
un arsenal de negras berenjenas y verdes calabacines.

Quién sabe qué terror
habrá iluminado éste sol 
con sus cañonazos de luz
al despuntar sobre el mundo.

La misma luz que enrojece los tomates
ha lamido hoy la piel delx insurgente;
ha corrido sus sombras cúbicas, por ejemplo,
por entre los escombros de Damasco
con la misma rapidez que aquí
una lagartija corre a esconderse
debajo de las tejas del tejado.

Tan poca paz no da para un día
ni ha dado nunca suficiente maíz
con el que saciar a lxs asesinxs.

La flor del baladre nace del veneno.

Hoy parecen llevar sangre las acequias.

Las judías se ahorcan colgadas de sus matas.

Hay muertos hacinados en el invernadero.

Tiembla el agua en las regaderas:
gritos en las iglesias,
gritos en las sinagogas,
gritos en las mezquitas,
ahogados gritos en todos los sótanos
donde enmohecen los cadáveres. 

Exiliadxs, minorías étnicas, migrantes: 
escuálidos frutos de la planta de la persecución, 
esquejes de la pobreza, semilleros de metralla, viveros de la guerra,
vosotrxs que atravesasteis el mar de la muerte
para llegar, en el mejor de los casos,
a trabajar en un mar de plástico,
sabéis como yo que un día de paz
bien podría cosecharse a diario...

Pero incluso hasta aquí llega
el olor acre de lxs 
fumigadorxs.


David Trashumante. Tócame. Ed. Crecida, 2017